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Trono del misterio de la Sagrada Mortaja

Historia de la Hermandad del Monte Calvario

Ficha técnica

Idea original: Juan B. Casielles del Nido
Diseño de los faroles: Juan B. Casielles del Nido
Diseño del cajillo: Antonio Martín Fernández
Carpintería: Francisco Bailac González
Talla: Antonio Martín Fernández
Imaginería: Manuel Carmona Martinez
Orfebrería: Talleres de Villarreal (faroles mayores) y Orfebrería Triana (faroles menores)
Dorado: Manolo y Antonio Doradores

Año de su primera salida procesional: 2007
Año de finalización: 2010

Diseño del trono Diseño de farol

Descripción de la obra, por Eloy Téllez Carrión (diseñador artístico)

El proyecto del actual trono del Misterio de la Sagrada Mortaja tiene su génesis en 1980, cuando la Comisión Reorganizadora de la Hermandad tomó contacto con el artista cofrade Juan Casielles, exponiéndoles la idea que tienen de la cofradía desde el punto de vista estético y solicitando de su experimentado conocimiento su asesoría para el futuro trono procesional. Casielles les habla entonces que el ve el grupo procesionado en un trono de estilo plateresco donde el protagonismo lo adquiera un estudiado y bien ejecutado programa iconográfico, a la manera de los retablos renacentistas. “El trono del Calvario hay que sacarlo del retablo del Sagrario”, les dice Casielles.


Con el fallecimiento inesperado del artista ocurrido en junio de 1981, los hermanos solo cuentan con la idea que les transmite el artista y con el dibujo de unos faroles que Casielles les regala. Se toman fotografías del retablo mencionado y con ellas, una vez aprobada la primera junta de gobierno, se le encarga el proyecto definitivo del paso al tallista hispalense Antonio Martín Fernández, quien presenta el dibujo en 1983, y se aprueba en Cabildo de Hermanos.

Al no poder acometer de momento el citado proyecto por la importante cuantía económica que suponía entonces su realización, la cofradía se veía en la necesidad de realizar un trono que aunque tuviera un carácter provisional habría de utilizarse durante varios años hasta poder acometer el proyecto presentado por Martín y tendrían que realizarlo con cierta dignidad y decoro, como era preceptivo. Así, pasada la semana santa de 1983, se encargan los cuatro faroles que Casielles dibujara para las esquinas del paso al prestigioso taller de orfebrería Villarreal.

De estilo renacentista en su traza y barroco en su ornamentación, los faroles son de cuerpo cuadrado con cristal en cada una de sus caras sostenido por crestería y esquinas ochavadas con hornacinas para albergar figuras polícromas. Su vástago, en forma de balaustre, se adorna con ménsulas al igual que la cúpula. Lo rematan cinco perinolas.

Tuvieron que pasar dos décadas y muchas vicisitudes que afrontar en estos años, hasta que a finales de los pasados años noventa, la junta de gobierno que dirige José Carlos González, propone
de nuevo al cabildo de hermanos, ante la disparidad de criterios, la ratificación del encargo del proyecto de Martín, que es definitivamente aprobado.

Se retoman las conversaciones con los artistas que fueron elegidos en su día, Antonio Martín para la talla, Manuel Carmona para la escultura, Manolo y Antonio doradores y Juan Borrero para la orfebrería. El proyecto de Martín, parte efectivamente de la idea de Casielles de utilizar como modelo de inspiración el retablo de la Iglesia de Sagrario de nuestra ciudad, un retablo de estilo plateresco y que se instala en dicha iglesia en 1944 procedente de la Iglesia de San Pedro, del pueblo palentino de Becerril de los Campos cuya autoría desconocemos.

El cajillo se compone así en su cuerpo central por una serie de paneles enmarcados por moldura lisa uno de mayor y otro de menor tamaño para albergar escenas o figuras, quedando separados por columnas o pares de ellas en los ejes centrales, tal y como en la composición de una de las calles del referido retablo. Este cuerpo central queda enmarcado por un basamento rectangular con salientes para las columnas, compuesto por moldura de bocel tallada a base de una repetición de hojas de acanto y friso decorado con hojas y flores.
Una cornisa superior, que resulta ser la basal invertida, decorada con el mismo motivo ornamental. Remata el cajillo crestería a base de arcos enmarcados por moldura tallada con decoración central de concha y rematados a su vez por parejas de dragones y perinola central, al estilo de los empleados en el renacimiento italiano de Florencia o Venecia. Un juego de esbeltas perinolas de traza personal va rematando la cornisa superior de las columnas.

Pero si importante era la labor de la talla del maestro Martín otra parte significativa de la obra sería el juego de altorrelieves y figuras que Manuel Carmona habría de acometer. Podemos decir por tanto, que este trono procesional se ha realizado a la manera de los retablos antiguos donde la conjunción entre tallista, escultor y doradores tenían que estar en perfecta simbiosis para poder llevar a buen término el proyecto. Tal vez, el éxito de la obra concluida se deba no solo a la categoría artística de cada uno de los autores sino además a la perfecta comunicación entre ellos ya que juntos habían ejecutado otras obras de gran envergadura siendo la de mayor importancia la del retablo de la Ermita del Rocío de Almonte.

Antonio Martín, a quien todos recordamos con cariño y respeto por su bondad como persona y su grandeza como artista. A todos nos llegó con tristeza la noticia de su reciente fallecimiento. Admirado por todos los miembros de esta cofradía, donde permanecerá para siempre su espíritu, es así mismo querido por todos los que lo tratamos. La humildad de su persona contrasta con la valentía de sus proyectos y la sabiduría de sus composiciones, tratando sus pasos procesionales como verdaderos retablos. Admirador de los grandes entalladores del barroco sevillano, Antonio Martín ha investigado profundamente en la ejecución de sus trabajos creando un modelo nuevo de paso procesional alejado de Ruiz Gijón, dejando para Málaga ejemplos de su obra en los tronos procesionales de la Cofradía del Rescate, Cristo de la Agonía o el del Nazareno de los Pasos, único proyecto que ejecuta sin seguir su propio diseño, de toda su producción.

La minuciosidad de su trabajo se hace evidente en la delicada talla y certera traza del trono del Calvario a partir de una interpretación personal del estilo plateresco, concluyendo una obra de singular y elegante diseño, con toques barrocos en la decoración que la dotan de una mayor personalidad y belleza. Martín concluye su trabajo en este trono, dejando un enmarque de elegante armonía y perfecta ejecución para exponer la obra de Manuel Carmona.

Se encontraba Carmona en la madurez plena como artista cuando toma la cofradía contacto con él y le encarga todo el programa iconográfico del paso. Un total de cuatro altorrelieves para los ejes frontal y lateral y otros dieciséis más pequeños, además de dieciséis figuras de bulto redondo. Las figuras de los cuatro ángeles mancebos estaban ya realizadas anteriormente.

Cada uno de los altorrelieves y figuras que realiza denotan un estudio concienzudo del espacio, de las formas y de la composición dotando a cada personaje de una expresividad propia que crea estilo. Manuel Carmona desarrolla con excelente y personal ejecución todo el programa iconográfico que le propone la cofradía con el consejo y la dirección del Padre Gámez, destacando por su singularidad los paneles de la parte trasera dedicada a la resurrección.

Los talleres de dorado de Manolo y Antonio, que tantas veces han trabajado junto con Carmona y Martín, son los encargados de hacer el trabajo del dorado.
Por un lado su experimentado oficio lo ponen de manifiesto en el dorado de la talla del maestro Martín respetando al máximo la minuciosidad de su trabajo y cuidando no engrosar la fina talla del artista, consiguiéndolo gracias a su depurada y tradicionales técnicas. Los estudios del artista del taller, en este caso Manolo, consiguen un magnífico trabajo a la manera clásica del renacimiento, donde el empleo del color y los estofados en la decoración de los paramentos, evidencian el estilo.

También interviene en la calidad y vistosidad general de la obra, la policromía de las escenas escultóricas y de las figuras, a base de estofados con una extensa variedad de motivos ornamentales y las carnaduras clásicas, pero con la personalidad y una extensa y atrevida gama cromática en las vestiduras y paños que dotan a la obra en su conjunto una apariencia como nacida en la propia época a falta tan solo del paso del tiempo, pero con la impronta novedosa y actual de las gubias y pinceles de Carmona, la elegancia y personalidad de Antonio Martín y la experiencia y el buen hacer en la labor del dorado.

Para completar la obra, el taller de orfebrería de Juan Borrero, restaura y ajusta exactamente al diseño los faroles que dibujara Casielles y realizara Villarreal y se realizan otros siguiendo el mismo diseño pero en tamaño más pequeño que se reparten por el perímetro superior del cajillo para iluminar la escena. En cada una de las piezas se evidencia así mismo la calidad y el prestigio de tan afamado taller de orfebrería hispalense.

El resultado final de la obra es esta singular y personalísima pieza dentro de los tronos procesionales repartidos por toda la geografía andaluza, que ha sido ejecutada por los mejores artistas del momento, destacándose como unos de los pasos procesionales más logrados, y con la particularidad de que este trono constituye, junto con el de la Oración en el Huerto de Granada, la última obra del insigne tallista Antonio Martín Fernández.

El programa iconográfico, por Carlos Jiménez Lozano

Un trono de estas características requiere de un programa iconográfico muy bien pensado y completo para que cumpla su cometido de servir de soporte físico a la representación de los Misterios de la Pasión del Señor y a la vez contribuir a la catequesis callejera que debe ser una procesión.

Se inicia el programa en la Capilla frontal central que representa a la Virgen de Belén (simboliza cómo nos entregó la Virgen a su Hijo y cómo se lo hemos devuelto), y a partir de aquí se va recorriendo todo el perímetro del trono una sucesión de cartelas que presentan las estaciones del Vía-Crucis.

No vamos a abundar sobre la vinculación que tiene nuestra Hermandad a esta devoción del Vía Crucis (origen, título y sede canónica de la hermandad) y por ello no dudamos en que tenía que tener un protagonismo especial en nuestro trono. Este ejercicio de piedad del pueblo cristiano ... "un camino trazado por el Espíritu Santo, fuego divino que ardía en el pecho de Cristo y lo impulsó hasta el Calvario; es un camino amado por la Iglesia, que ha conservado la memoria viva de las palabras y de los acontecimientos de los últimos días de su Esposo y Señor..." (Directorio sobre la piedad popular y la liturgia).

Nosotros, como discípulos que somos, debemos caminar detrás de Jesucristo, llevando cada uno su propia cruz. Así lo hace la Cofradía cuando sale a la calle. Todos caminamos detrás de la Cruz Guía.

2.- I Estación: Agonía de Jesús en el Huerto
3.- II Estación: Jesús traicionado y prendido
4.- III Estación: Jesús condenado por el sanedrín y humillado por Herodes.
5.- IV Estación: Jesús flagelado y escarnecido
7.- V Estación: Jesús presentado al pueblo y condenado a muerte
8.- VI Estación: Jesús carga con la cruz.
9.- VII Estación: Jesús ayudado por el cirineo a llevar la cruz
13.- VIII Estación: Jesús se encuentra con las mujeres de Jerusalén
14.- IX Estación: Jesús crucificado promete su reino al buen ladrón.
15.- X Estación: Jesús en la cruz, la madre y el discípulo
17.- XI Estación: Jesús muere en la cruz
18.- XII Estación: Un soldado traspasa el costado de Jesús.
19.- XIII Estación: Jesús es descendido de la cruz
20.- XIV Estación: Jesús es sepultado

Las estaciones corresponden al nuevo Vía Crucis celebrado por S.S. Juan Pablo II el Viernes Santo del año jubilar en el Coliseo de Roma.

Recorremos este Vía Crucis desde la luz de la Resurrección y por eso toda la parte trasera del trono está dedicada a la resurrección de la carne porque la muerte no es el final ¡Anunciamos Tu Muerte y proclamamos Tu Resurrección!

10.- Resurrección de Lázaro. Parte trasera
11.- Jesús resucitado. Capilla trasera central
12.- Resurrección de la hija de Jairo. Parte trasera

En los laterales del trono cobran especial protagonismo dos momentos evangélicos fundamentales:

6.- Institución de la Eucaristía: Última Cena
16.- Institución de la Iglesia: Pentecostés

"Haced ésto en memoria mía". La Eucaristía como centro de nuestra vida y como principal celebración de nuestra Fe compartida. Y la fundación de la Iglesia bajo la acción del Espíritu Santo, como había prometido Jesús (hechos 1, 8), momento a partir del cuál los Apóstoles dan testimonio de Cristo y su Resurrección "Todos llenos del Espíritu Santo, cantaban las maravillas de Dios".

B.- San Andrés. Hermano de Pedro, "el primer llamado".-
C.- San Felipe. También de los primeros discípulos con Andrés y Pedro. Llamado por Jesús
D.- San Juan. Evangelista.Hijo de María Salomé y hermano de Santiago el Mayor
E.- Santiago el Mayor. Hermano de Juan. Según la tradición evangelizó España y es nuestro patrón
F.- San Bartolomé. Probablemente el Natanael del Evangelio de San Juan. Fue llamado por Felipe.
G.- San Mateo. El publicano, también conocido por Leví. Llamado por Jesús, escribió el primer Evangelio.
J.- Santo Tomás. Conocido por el episodio del costado de Cristo.
K.- Santiago el Menor. Probablemente era primo del Señor
L.- San Pablo. Saulo de Tarso, exaltado fariseo. Recibió la Gracia Divina a las puertas de Damasco, naciendo un gran Apóstol. Entre sus numerosos viajes estuvo en España. Murió mártir en Roma.
M.- San Pedro. El Pescador Simón de Betsaida elegido primado de la Iglesia por el propio Jesús, murió mártir en Roma.
N.- San Simón. El zelote. Compañero de Judas Tadeo en la predicación del Evangelio en Persia.
Ñ.- San Judas Tadeo. También llamado Lebbeo. Según la tradición murió martirizado en Persia con San Simón.

Se completan las hornacinas con cuatro Padres de la Iglesia latina. Éstos son un grupo de personajes históricos de la Iglesia cuya autoridad es decisiva y concordante en materia de doctrina. Son portadores de una gran riqueza apostólica, espiritual y cultural.

A.- San Agustín. Obispo de Hipona, hijo de Santa Mónica. Sus escritos han sido de los que más influencia han tenido en la teología, considerado el mayor de los Padres de la Iglesia.
H.- San Juan Crisóstomo. Obispo de Constantinopla. Gran predicador y exegeta de la Sagradas Escrituras.
I.- San Jerónimo. Vivió muchos años como anacoreta (así lo han representado los artistas). Una de sus grandes aportaciones ha sido que su traducción del Antiguo Testamento se convirtió en "Vulgata".
O.- San Ambrosio. Arzobispo de Milán. Convirtió y bautizó a S. Agustín. Entre sus múltiples enseñanzas se dedicó a la predicación de la virginidad de María y defendió el culto a la Santísima Virgen en Occidente.

Galería fotográfica

Presentación del trono, Cuaresma 2007 Presentación del trono, Cuaresma 2007 Presentación del trono, Cuaresma 2007 Presentación del trono, Cuaresma 2007

Plaza del Santuario, 2012 Detalle del cajillo Compás de la Victoria, 2012 Plaza del Santuario, 2013

Detalle del cajillo Calle Nueva, 2012 Calle San Agustín, 2012 Plaza del Santuario, 2013

Catedral, 2013 Catedral, 2013 Ángel Capilla de Pentecostés

Antonio Martín y Manuel Carmona junto al trono, en fase de realización (2006)

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